El paciente ludópata requiere un tipo especial de tratamiento en el que se le de atención sin hacerle sentirse juzgado; la sensibilidad del terapeuta a veces puede ser más importante que la técnica en sí.
Marco Garza www.ludopaterapia.com contacto candianim@yahoo.com

miércoles, 10 de octubre de 2012

Tragamonedas. La ilusión de controlar el azar


-"Es imperativo hacer saber a la gente lo que hace el juego en la vida de las personas –dice Ana–, nos atrapa al punto de no querer hacer otra cosa más que apostar, sin importar el dinero que dejemos allí y mucho menos de donde proviene ese dinero.
Las cuentas por pagar se van acumulando. Los zapatos que tengo puestos ahora son mi único par y tienen dos años, para qué hablar de los zapatos de mis hijos que se caen a pedazos de viejos, y yo me juego a diario el dinero con el que se podrían comprar dos o tres pares.
Es algo que quien no lo ha vivido no lo creería; creo que ésta es la peor de las locuras.
Mi casa, muy probablemente la pierda por falta de pago.
Suicidio, lo he pensado muy en serio... me detiene el pensar en el daño psicológico que causaría a mis hijos".  

En un principio las máquinas tragamonedas tenían mecanismos muy sencillos consistentes en tres o cuatro rodillos con símbolos que otorgaban un premio dependiendo de la combinación que arrojaran. Pero con la introducción de las máquinas electrónicas –de video- las líneas de pago se multiplican –hasta 40-, y esto le da mas información al apostador que supone que analizando las jugadas puede predecir los siguientes resultados. De esta manera si la apuesta le genera algún premio se le refuerza la fantasía de que está participando activamente en su obtención; a este fenómeno se le conoce como “ilusión de control”.

 

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