Cuando el padre de Alicia murió, dejó una herencia
suficiente para que su mamá viviera tranquilamente su vejez, es por eso que
ella se extrañó de que le comenzara a pedir préstamos. Después de cuestionarla,
la señora terminó por confesar que había perdido dinero apostando.
No hay un perfil único del jugador compulsivo; puede ser
hombre o mujer, joven o de la tercera edad, con o sin estudios universitarios,
de clase social media bajo o alta. Sin embargo hay sectores de la población más
en riesgo que otros, uno de ellos es el de las personas jubiladas –incluyendo a
mujeres que han criado hijos que crecen y se vuelven independientes-. Es gente
acostumbrada a realizar una labor y repentinamente se encuentra con mucho
tiempo libre y al entrar a un casino se sienten bien atendidos, estimulados
mentalmente, en un lugar donde se pueden divertir y socializar. El problema es
que en vez de incluir esta diversión junto con otras actividades el juego pasa a ser su única forma de esparcimiento. Conocemos casos de gente que ha perdido el patrimonio que había formado para tener una vejez digna en un par de años y se ven en la disyuntiva de buscar trabajo o vivir de la caridad de la familia.
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