Toda adicción tiene un punto de quiebre, es decir un momento en el que es evidente que una conducta o el consumo de una sustancia deja de ser un hábito y se transforma en una enfermedad.
Por ejemplo la persona que deja de ir a fiestas para divertirse y convivir con otros y empieza a ir porque va a haber alcohol, es probable que haya llegado al punto de quiebre del alcoholismo.
El fumador ocasional o el que experimenta con drogas que empieza a consumir porque el cuerpo ha desarrollado una dependencia también está en un punto de quiebre.
En lo que respecta a la ludopatía hay dos situaciones que nos pueden indicar que el jugador problema se ha convertido en uno compulsivo. Cuando la persona se da cuenta que ha acumulado pérdidas de juego y busca "ponerse a mano" apostando mas fuerte. Lo cual es una fantasía que conduce a un círculo vicioso porque si se diera el caso de que entrara en una racha ganadora es evidente que no se retiraría y si sumara mas perdidas buscaría mas afanosamente emparejarse.
El otro momento en que es claro que hay una adicción al juego es cuando el jugador rompe un límite moral con tal de seguir jugando, puede referirse a una conducta delictiva o a alguna que nunca hubiera hecho si no estuviera motivado por la ludopatía.
Durante la elaboración del libro "Jugar sin límites" realicé trabajo de campo en algunos casinos, y a veces hablaba con la gente que trabaja allí acerca de las conductas de sus clientes. En un par de ocasiones me comentaron que la mayoría de los empleados que da la cara al público en un casino había recibido alguna vez una propuesta de prostitución de parte de mujeres desesperadas por conseguir dinero para apostar.
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