A veces me derrumbo y no sé que hacer; no encuentro la
manera de pedir disculpas a la gente que perjudique con mi enfermedad. Me
deprimo mucho cuando vienen y me gritan por no pagar los préstamos que me
hicieron. Angélica.
Una de las diferencias entre sexos en los jugadores
compulsivos, consiste en que las mujeres
reconocen abiertamente su adicción pero se niegan a dejar de jugar, a
diferencia de los hombres, que no admiten que exista un problema a pesar de la
evidencia.
Uno de los problemas comunes en el caso de las mujeres,
especialmente las de mediana edad, es que
el juego es la solución para evitar confesar abiertamente su depresión y
soledad. La menopausia conduce a muchas de ellas a tener actividades
compulsivas, y el juego es una de ellas. Las mujeres tienden a ser más
impulsivas que los hombres y el asistir
a casinos es una salida para todas esas emociones. Muchas mujeres se enganchan a
los juegos de azar como respuesta a la disminución de su capacidad reproductiva
o por la falta de interés sexual de su pareja.
En estos casos son mujeres con problemas de abandono, depresión y soledad, que sienten que ya no son jóvenes y
atractivas. Se sienten marginadas en su mundo social y encuentran en los
casinos y salas de bingo una forma de sentir que pertenecen y una razón para vivir.
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