Silvia llega a consulta después de cinco años de visitar asiduamente
casinos, tiempo en el cual ha perdido casi la totalidad de su patrimonio. Ella
comenta que empezó a jugar después de
que “corrió” a su marido de la casa porque tenía otra relación, lo que la hizo
caer en depresión. El juego le ayudaba a lidiar con el dolor y la frustración y
se convirtió en parte central de su vida.
Mas allá de los criterios establecidos podríamos decir que
una actividad de juego se ha convertido en patológica cuando aparecen la
dependencia psicológica y los efectos perjudiciales. La dependencia psicológica
se manifiesta a través del deseo, ansia o necesidad; la atención fija en
recordar o anticipar experiencias relacionadas y una tensión o malestar creciente cuando no
se está jugando.
Por efectos perjudiciales entendemos aquellos que por su gravedad afectan durante un período prolongado distintas áreas de la vida del individuo. Financiera, relación de pareja o familiar, salud, trabajo, social, etc.
Cualquier tipo de juego es potencialmente adictivo, pero entre todos ellos el que tiene mas posibilidad de enganchar a las personas es el juego de azar con recompensa económica.
Por efectos perjudiciales entendemos aquellos que por su gravedad afectan durante un período prolongado distintas áreas de la vida del individuo. Financiera, relación de pareja o familiar, salud, trabajo, social, etc.
Cualquier tipo de juego es potencialmente adictivo, pero entre todos ellos el que tiene mas posibilidad de enganchar a las personas es el juego de azar con recompensa económica.
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