Ya no ganaba nada porque todo lo que acertaba lo volvía a meter de
inmediato –dice Diego–. Hasta entonces sólo había apostado al futbol o al
beisbol, deportes que me gustaban y controlaba, pero en esta nueva fase me daba
igual, apostaba por cualquier cosa, de carreras de galgos a hockey sobre hielo.
Cosas de las que desconocía absolutamente todo.
La Asociación
Psiquiátrica Americana señala en su Manual de Diagnóstico de Enfermedades
Mentales nueve conductas características del apostador compulsivo, las cuales
pueden estar presentes en el ludópata en su totalidad o al menos en parte. De estas conductas la mas
común y primera señal de alerta es la tolerancia que se desarrolla hacia el
juego.
Cuando la
persona se convierte en jugador problema paso previo a la adicción es evidente
que apuesta cada vez mas seguido, por mas tiempo y que constantemente
incrementa su límite de juego. Así lo que al principio eran dos veces por semana en el casino ya son cinco, y las dos horas de juego se multiplican al igual que el dinero que nos permitimos perder antes de decidir retirarnos.
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