"La primera ayuda y la más importante debe salir de uno
mismo, y consiste en reconocer que tenemos un problema con el juego y tener el deseo sincero
de querer dejar de jugar. Yo todas las noches rezaba y pedía fuerza para salir de este infierno,
pero al día siguiente regresaba al casino. Hasta que no toqué fondo y reconocí
mi adicción no empecé a actuar, y no lo hice
solo, lo hice con ayuda de un terapeuta que hizo que reconociera que esto es una
enfermedad de naturaleza progresiva que nunca desaparece sino que se detiene día
a día, y así lo llevo admitiendo y asumiendo desde entonces. Yo no me considero curado aunque no juego desde
entonces porque mañana no lo sé, pero todos los días al levantarme me digo; hoy
no necesito ni quiero jugar". Julián
Está comprobado a través de varios
estudios científicos, que los formatos de juego más adictivos son aquéllos en
los que transcurre un corto tiempo entre la apuesta y el resultado –tragamonedas, ruleta, dados, Bingo, etc. –. Y de ellos el que genera más
problemas son las máquinas tragamonedas; la persona entra en un proceso en el
que su capacidad de razonamiento baja debido a la expectativa de obtener un
premio grande la cual es mantenida por los premios chicos que arroja la
máquina.
Si a eso agregamos las bebidas
alcohólicas gratis o a muy bajo costo; el ruido de la máquina y las luces, y el
hecho de que en una sala de juego frecuentemente se oye el ruido que
producen las otras tragamonedas cuando otorgan un premio –lo que sirve para
mantener la expectativa de que es fácil ganar–, es posible comprender por qué la gente se puede pasar horas frente
a ellas y termina apostando más de lo que tenían en mente cuando empezaron a
jugar.
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