Mi esposa estuvo en una clínica
el año antepasado y salió bien, pero después de un año y dos meses sin jugar tuvo una recaída muy
fuerte y de noviembre para acá toco fondo. Alejandro
El 75% de las recaídas de los adictos en recuperación
tiene lugar durante los primeros noventa días en que dejan de consumir
sustancias o deciden alejarse de la conducta compulsiva que los afecta, así que
la prevención es uno de los aspectos más importantes del tratamiento de
adicciones.
Como podemos observar los primeros
tres meses son una etapa crítica del tratamiento a pesar de que la recaída siempre
es una posibilidad, así que hay que trabajar sobre una base diaria para evitar
que esta se presente, sobre todo porque es común que se manifieste como una
perdida extrema de control.
En el caso de los jugadores
compulsivos la persona puede entrar en un período en el que sobrepasa con mucho
sus estándares de juego, es decir se apuesta mucho y por mucho tiempo antes de
darse cuenta de que se necesita ayuda. La recaída es un proceso que comienza
mucho antes de hacer la primera apuesta. Si las herramientas de recuperación no
se utilizan, y los problemas comienzan a escalar, los jugadores llegan a un
punto donde ellos piensan que su única opción es seguir jugando.
Es conveniente que los jugadores en recuperación elaboren planes
por escrito detallando las cosas exactas que van a hacer si se meten en
problemas. Los familiares o parejas de los adictos en recuperación también deben
de estar atentos para detectar los síntomas de la recaída, a menudo la gente
alrededor de nosotros puede ver cosas que nosotros no alcanzamos a percibir.
El jugador tiene que identificar situaciones de alto
riesgo que pueden desencadenar una recaída, y desarrollar habilidades de afrontamiento
para cada situación, lo ideal sería hablar con la familia e involucrarla en
este proceso. Cada persona es diferente, pero estudios específicos -Marlatt y Gordon
(1985)- encontraron que la mayoría de
las recaídas se producen cuando los pacientes están experimentando alguna de las
siguientes situaciones de alto riesgo:
-Experimentar emociones negativas: Particularmente la ira y la frustración, estas también podrían ser emociones tales como el aburrimiento, los celos, la depresión, la ansiedad, etc.
-Experimentar emociones negativas: Particularmente la ira y la frustración, estas también podrían ser emociones tales como el aburrimiento, los celos, la depresión, la ansiedad, etc.
-Sentir presión social: Estar en una situación social donde la gente está jugando, o ser animado directamente por alguien a apostar.
-Tener conflictos con personas cercanas, esto
puede ser un conflicto con el
padre, el cónyuge, el hijo, jefe, amigo,
etc.
-Experimentar emociones positivas: Algo positivo que ocurre y el jugador desee celebrar; esto puede ser una promoción, boda, nacimiento de un hijo, la graduación, etc.
-Probarse a uno mismo; el apostador piensa
que ha controlado su adicción y empieza a jugar para comprobarlo.
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