En mi
experiencia, estar Tilt o jugar de forma
salvaje y emocional, es una de las razones más comunes por la que los jugadores
pierden sus bankrolls. Armando
El póker es un formato de juego que tiende a atraer al tipo
de personas que son enérgicas, agresivas y competitivas; es posible que estas
características incluso les hayan llevado a destacar en su vida profesional
como es el caso de algunos ejecutivos. Es fácil observar que algunas de estos
jugadores tienden a aburrirse fácilmente y necesitan estarse estimulando
constantemente para no percibir su vida como gris o monótona, para ellos el estar
en competencia y demostrar que son mejor que el resto es uno de los motores que
los mueven.
A su favor tienen que están
acostumbrados a tomar decisiones y a hacer cálculos mentales, sin embargo las
variaciones naturales del juego con las inevitables malas rachas les afectan
sensiblemente porque no pueden lidiar efectivamente con la frustración. La obsesión por subir a toda costa en los rankings del juego pudiera ser un buen indicador temprano de este subtipo de apostadores.
En la
entrada anterior veíamos algunas de los escenarios que pueden llevar a los
jugadores a un estado de confusión mental
conocido como Tilt en el que se
deja de lado la lógica del juego y se empiezan a tomar decisiones cada vez más
arriesgadas lo que se constituye en un círculo vicioso.
Señales que anticipan que se entra en Tilt:
-Comentar la partida e insultar a los otros jugadores.
-Sentir que la partida transcurre demasiado lenta.
-Jugar en forma por demás agresiva.
-Pensar que hace mucho que no nos llegan buenas
cartas.
-Considerar que se es mejor jugador que el resto, pero
que se pierde por mala suerte.
-Enseñar los faroles sin ser necesario solo para
presumir.
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