Podía
durar jugando hasta cinco días sin dormir o comer perdiendo a un ritmo de cinco
mil dólares por hora en las mesas de blackjack; a pesar de eso el personal de
casino en vez de detenerme estaba encantado conmigo y se desvivía por
atenderme. Arelia Taveras.
¿Puede un jugador compulsivo demandar al casino por sus pérdidas? No, al menos en
Estados Unidos en donde en el año 2010 se resolvió la querella de Arelia Taveras,
una abogada de Nueva York que demandó a siete casinos de Atlantic City después
de perder un millón de dólares por no impedirle jugar en sus locales a pesar de
que ella manifestaba signos evidentes de adicción al juego.
El fallo de un juez federal es el análisis legal más extenso
acerca de estas demandas que presentan regularmente los apostadores que se
sienten estafados por sus pérdidas en ese país. Entre otras consideraciones
para la sentencia el juez razona del siguiente modo.
Los casinos son altamente regulados por el estado, si al
otorgar la licencia de operación el gobierno no establece una vigilancia
especial por parte del negocio a los adictos al juego no hay obligación de
realizarla. Si se resolviera a favor de la acusada los negocios de comida
podrían ser demandados por comedores compulsivos, y los bancos que otorgan tarjetas de crédito por
adictos a las compras lo que daría paso a un sinfín de demandas infundadas.
Acerca de la afirmación de la demandante sobre que los casinos la engañaron al
hacerla pensar que era fácil ganar dinero apostando no fue posible demostrar
que hubiera mala fe o manipulación por
parte de los establecimientos.
Arelia Taveras que
era considerada una abogada exitosa, ha sido acusada de tomar más de $150,000
dólares de sus clientes para financiar su adicción. Como consecuencia perdió su licencia para ejercer leyes; su
departamento, la casa de sus padres y debe casi $60,000 dólares en impuestos al
gobierno.
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